የነፃነት ሳምንት - Semana Solidaria



Durante toda la semana se están realizando diferentes actividades de sensibilización con Manos Unidas - Madagascar. Un proyecto que tiene como fin llevar el agua potable a los lugares donde aún no cuentan con ello. Nuestra ya consolidada Semana Solidaria culmina con la Merienda Solidaria y el momento de encuentro que supone la Cena del Hambre, en la que toda la comunidad educativa participa unida. 



Disponer de agua suficiente, saludable y accesible para el uso de todas y todos es un derecho humano fundamental, pero según datos oficiales de la ONU, cerca de 1.200 millones de personas, casi una quinta parte de la población mundial, vive en áreas de escasez física de agua, concentrándose en el África Subsahariana el mayor número de países.
Es el escenario en el que se encuentra a día de hoy Etiopía. El segundo país más poblado de África -más de 100 millones de habitantes- y uno de los más pobres del mundo –un tercio de la población etíope vive con menos de 1,25$ al día- ha sufrido en las últimas tres décadas siete grandes sequías que han ocasionado terribles hambrunas.
¿Cuál es la causa de esta nueva crisis alimentaria? El Niño, el fenómeno climatológico que calienta las aguas del Océano Pacífico cada 3-7 años originando desastres naturales a su paso, está golpeando a Etiopía doblemente: en el norte, centro y oeste del país en forma de sequía extrema debido a la ausencia de dos estaciones de lluvia consecutivas en 2015 (belg, entre febrero y mayo, y kiremt, entre junio y septiembre); e inundaciones en el sur y sureste.
Una de las principales consecuencias es la malnutrición infantil. La infancia es uno de los colectivos más vulnerables porque, además del hambre y las enfermedades, está en el punto de mira por el elevado riesgo de abandono escolar.
Sumado a la pérdida de las cosechas en algunas zonas y la inseguridad alimentaria por la falta de lluvias, la degradación del suelo cultivable y la deforestación, preocupan los cortes reiterados de suministro de agua: 2 millones de etíopes carecen de acceso al agua potable. Al problema del agua, habría que añadir la pérdida masiva de ganado, con lo que ello conlleva de desaparición del principal medio de vida de muchas familias.
Estas cifras hablan por sí solas y traducen cómo las consecuencias de no tener agua potable inciden en la salud y en los derechos de la infancia, privándoles muchas veces de una educación digna o de su derecho a jugar y ser niñas y niños.
Por ello, es clave comenzar a tomar conciencia de que proteger y hacer una buena gestión de los recursos de agua dulce (un 2,5% del total de agua del planeta) es imprescindible para la subsistencia, al igual que preservar la gestión de las dos terceras partes del planeta tierra que son agua salada (un 97,5% del total) y que acogen una amplia diversidad de seres vivos que enriquecen la vida que hoy conocemos.
Aunque en los países desarrollados nos parece obvio poder acceder a agua limpia y potable, para millones de personas en el mundo es un lujo, como sucede en África, donde dos de cada tres habitantes de zonas rurales no tiene acceso habitual a este recurso.
Todo ello, sin olvidar que el consumo de aguas en mal estado o no potables, causan numerosas enfermedades crónicas y a veces mortales (la diarrea, el paludismo, los parásitos intestinales, equistosomiasis, etc...), especialmente en la población infantil.
Aun hoy, gran parte de la jornada de muchas mujeres y niñas de países empobrecidos consiste en buscar agua para el abastecimiento familiar tras recorrer largas distancias hasta las fuentes o pozos más cercanos a menudo a kilómetros de sus hogares, lo que impide su acceso al derecho a la educación o la participación social y comunitaria.



Nuestros queridos Hermanos asisten a diferentes aulas en las que nos hablan de como se vive desde la Congregación un valor tan importa como el ser solidario siguiendo las enseñanzas de San Luis María de Montfort.




















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